Ganar potencia y mejorar el comportamiento del coche sin dejarnos un riñón es el sueño de cualquier aficionado. Un sueño que, respondiendo a la pregunta con la que comenzamos, es factible... a medias. Depende de varios factores, algunos obvios como cuánto considere uno que es poco dinero o lo manitas que seamos y otros no tan evidentes como lo que esperemos del coche o el uso que le pretendamos dar -nunca es fácil posicionarse en este sentido antes de "acometer la obra"- o el tipo de coche que tengamos.
Lo que hay que tener claro antes de empezar es que no existen los milagros: ningún filtro de aire te va a dar 15 CV, ningún colín de escape te hará ganar 10 km/h de punta y no vas a convertir el Lexus LS 400 de tu padre en el arma definitiva para los puertos de montaña.


















