ANUNCIOS CADA VEZ MÁS ABSURDOS



Hace ya un tiempo que he rebajado mis expectativas en lo tocante a mi afición favorita: la desculturización automovilística de la sociedad en general, el rumbo que hace años ha tomado el sector y lo políticamente incorrectos que somos los frikis de los coches me han abierto los ojos.

A no tener nadie con quien hablar durante horas de motores o hibridación uno se acaba acostumbrando, y aprende a paliar la carencia con mucha lectura, algún foro en internet o grupo con el que corres online. También acabas sobrellevando que ni uno solo de tus primos pequeños tenga en su habitación un póster de un Ferrari o un Alfa Romeo,, te conformas con explicarles alguna historia de la maqueta con la que quieren jugar mientras rezas por no tener que pasarte el resto de la tarde Super Glue en mano.

EL NUEVO Y DECEPCIONANTE TOP GEAR


Cuando sale una nueva temporada de una serie de las que veo, suelo dejar que salgan unos cuántos capítulos antes de lanzarme a ello. De esta manera si me enganchan, puedo quitarme el "mono" con algunos capítulos más. Con la renovada Top Gear me salté mi propia regla. No pude esperar por nuevas entregas después de tantos meses de rumores, noticias y todo ese hype creado a su alrededor. Así que la busqué y con las expectativas propias de quien se ha tragado las 22 temporadas enteras  -muchos capítulos más de una vez-  con sus respectivos altibajos, le di al play.

La verdad es que no me gustó. Tiene algunas cosas buenas, varias parecidas y unas cuantas malas o que han ido a peor. El programa, en mi opinión, hace aguas por casi todos lados, empezando por la producción: ¿quién tuvo la genial idea de que el primer y esperadísimo programa tenía que desarrollarse en torno a un viaje de dos Reliant Robin, un buggy de Ariel y una absurdísima lucha entre un Viper ACR y un Vette 06? ¿De verdad fue eso todo lo que se les ocurrió para la reinauguración del icónico programa? Se me acabó haciendo tan pesado que tuve que verlo en tres veces...

GRANDES COCHES DE LA HISTORIA: MERCEDES-BENZ CLASE S (parte 2)



La aparición en el Salón de Frankfurt de 1979 del W126 trajo a la Clase S una imagen más fresca, si bien aún muy en línea con la anterior generación. Pese al diseño continuísta, esta generación sería una de las más longevas, manteniéndose 12 años en producción hasta ver llegar a su sustituto.

Como no podía ser de otra manera, trajo bajo el brazo novedades que lo convertían en un absoluto adelantado a su tiempo. Estas eran principalmente cuatro: el control de tracción, conocido como ASR, una carrocería con  múltiples y estudiadas zonas de deformación programable, cinturones de seguridad con pretensores y, quizá no la más importante pero sí la mas notoria patente de Mercedes: el airbag. Un dispositivo que tardó dos décadas en popularizarse entre los coches más vendidos y que hoy ya equipa  -rara vez menos de 6 o 7-  practicamente cualquier coche a la venta.

PRUEBA: MAZDA MX-5 1.5 (Parte 3)


Hora de despedirse del Mazda MX-5 y devolverlo a Hiro Motor, donde imagino que ya lo estarán echando de menos. Si decidiera quedármelo,  -estoy a tres cervezas de hacer una locura-  sería la unidad "un millón y poco" que el fabricante de Hiroshima coloca a otro afortunado. Es el roadster biplaza más vendido del mundo, y tiene detrás comunidades, clubs de propietarios y foros para aburrir y un nutrido mercado de piezas aftermarket para hacer lo que quieras con él. Además, es lo suficientemente exclusivo para ser distinto pero no lo suficientemente llamativo para que corran a comprárselo todos los que no quieren un coche para conducir sino para impresionar. Detrás del volante de un Miata, suele haber un tipo al que le gustan los coches.

Curiosamente, los últimos kilómetros con "mi" MX-5, volviendo de perderme por carreteritas asturianas, no voy intentando disfrutar sino echando números y haciéndo cábalas. Empiezo por esto último.

EL DIÉSEL NO ENGAÑÓ A TODOS


Debo empezar reconociendo que tiene algo de oportunista el escribir hoy en día cualquier cosa contra los diésel justo cuando, probablemente, esté empezando su declive, y eso que soy defensor confeso de la gasolina. Pero igualmente he de reconocer el tremendo gusto que da mirar para atrás y ver que no todo el mundo se tiró a la piscina sin comprobar el nivel del agua.

Me gustaría decir que yo fui uno de ellos, pero mentiría. Fue mas bien un "nosotros": mi padre y yo. Creo haber comentado en alguna otra entrada que mi padre es de esa generación de señores que sabe mucho de casi todo y adereza sus conocimientos con sentido común y prudencia. A tipos como él la gran mayoría de las decisiones nunca les vienen grandes, y comprar con urgencia un coche nuevo por muerte inminente del viejo no iba a ser la excepción.