GRANDES COCHES DE LA HISTORIA: MERCEDES-BENZ CLASE S (parte 2)



La aparición en el Salón de Frankfurt de 1979 del W126 trajo a la Clase S una imagen más fresca, si bien aún muy en línea con la anterior generación. Pese al diseño continuísta, esta generación sería una de las más longevas, manteniéndose 12 años en producción hasta ver llegar a su sustituto.

Como no podía ser de otra manera, trajo bajo el brazo novedades que lo convertían en un absoluto adelantado a su tiempo. Estas eran principalmente cuatro: el control de tracción, conocido como ASR, una carrocería con  múltiples y estudiadas zonas de deformación programable, cinturones de seguridad con pretensores y, quizá no la más importante pero sí la mas notoria patente de Mercedes: el airbag. Un dispositivo que tardó dos décadas en popularizarse entre los coches más vendidos y que hoy ya equipa  -rara vez menos de 6 o 7-  practicamente cualquier coche a la venta.

PRUEBA: MAZDA MX-5 1.5 (Parte 3)


Hora de despedirse del Mazda MX-5 y devolverlo a Hiro Motor, donde imagino que ya lo estarán echando de menos. Si decidiera quedármelo,  -estoy a tres cervezas de hacer una locura-  sería la unidad "un millón y poco" que el fabricante de Hiroshima coloca a otro afortunado. Es el roadster biplaza más vendido del mundo, y tiene detrás comunidades, clubs de propietarios y foros para aburrir y un nutrido mercado de piezas aftermarket para hacer lo que quieras con él. Además, es lo suficientemente exclusivo para ser distinto pero no lo suficientemente llamativo para que corran a comprárselo todos los que no quieren un coche para conducir sino para impresionar. Detrás del volante de un Miata, suele haber un tipo al que le gustan los coches.

Curiosamente, los últimos kilómetros con "mi" MX-5, volviendo de perderme por carreteritas asturianas, no voy intentando disfrutar sino echando números y haciéndo cábalas. Empiezo por esto último.

EL DIÉSEL NO ENGAÑÓ A TODOS


Debo empezar reconociendo que tiene algo de oportunista el escribir hoy en día cualquier cosa contra los diésel justo cuando, probablemente, esté empezando su declive, y eso que soy defensor confeso de la gasolina. Pero igualmente he de reconocer el tremendo gusto que da mirar para atrás y ver que no todo el mundo se tiró a la piscina sin comprobar el nivel del agua.

Me gustaría decir que yo fui uno de ellos, pero mentiría. Fue mas bien un "nosotros": mi padre y yo. Creo haber comentado en alguna otra entrada que mi padre es de esa generación de señores que sabe mucho de casi todo y adereza sus conocimientos con sentido común y prudencia. A tipos como él la gran mayoría de las decisiones nunca les vienen grandes, y comprar con urgencia un coche nuevo por muerte inminente del viejo no iba a ser la excepción.

PRUEBA: MAZDA MX-5 2015 (parte 2)



El frío contra el que lucha el tibio sol de diciembre no arruina el día que tengo por delante. Ante mí tengo el que seguramente será uno de los mejores momentos que tendré como conductor: estoy subido a un Mazda MX-5 sin nada que hacer. No se me ocurre un plan mejor.

Generalmente no reservo un momento para las fotos, sino que las voy haciendo a medida que van surgiendo oportunidades. Pero la ocasión es diferente, especial, así que lo primero que hago es buscar un par de sitios bonitos  -encontrarlos en Asturias es terriblemente sencillo-  para inmortalizar el coche y dedicarme el resto del tiempo a la tarea para la cual fue creada este Mazda, que no es otra que Conducir. Con mayúscula.

PRUEBA: MAZDA MX-5 2015 (Parte 1)


Estos días me he dado cuenta de que, tan bonito como estar enamorado, es descubrir que aún quedan cosas de las que enamorarse. Te das cuenta de que, por más que el mundo se empeñe en lo contrario, nunca hay que perder la esperanza. De eso va al fin y al cabo esta prueba, con el brillantísimo Mazda MX-5 como hilo conductor. Ahí es nada.

Si realmente te gustan los coches, el MX-5, como ya hiciera el GT86  -imposible no mencionarlo en esta prueba-  te envenena. Y si, como en mi caso, estás demasiado acostumbrado a los coches normales, pone tu mundo boca abajo y lo sacude pero bien, esgrimiendo argumentos tan sencillos como irrebatibles para dejarte prendado. Pero tranquilos, que también traigo buenas noticias: no todos los sueños son caros.