martes, 28 de agosto de 2012

PRUEBA: 2010 RENAULT KANGOO 1.5 dCI (parte 2)



Hora de retomar la toma de contacto que dejamos a medias con la fantástica Renault Kangoo, parte del gremio de las  Furgonetas Blancas™ , los vehículos más rápidos por delante de muchos superdeportivos. 

En la primera parte destacamos su “extraño” diseño y su gran espacio interior. También su practicidad y su capacidad de carga, muy lograda teniendo en cuenta sus dimensiones. Nos gustó menos el interior, especialmente la calidad de los plásticos y sus ajustes, que aunque se suponen duraderos y sufridos, son de apariencia mejorable.

Vamos ahora con sus cualidades dinámicas y rendimiento, comenzando por este último.


Motor y prestaciones


Con algo más de 1.2 toneladas, no le hace falta un gran motor para volar. Siendo la versión de acceso a la gama, esta Kangoo lleva el motor 1.5 dCi que se puede encontrar en otros modelos de la marca, como el Clio y el Modus. Son 75 CV y un buen par de 180 NM, cifras que aunque suenen ridículas, dan para más de lo que parece.

Es el típico motor diesel pequeño, batallador, satisfactorio a bajas revoluciones y con cierta garra a mitad del cuentavueltas cuando el apoyo del turbo  -de geometría fija-  hace a este propulsor interesante. Recupera bien, incluso sorprende al principio. Si le apuramos, notamos que desfallece pronto, pide insertar otra marcha y tener un poco de paciencia. Si llevamos cierta carga, echaremos mucho de menos no haber escogido la siguiente motorización  -90 CV-  que es más resolutiva.

Homologa 5,2 litros por cada centenar de kilómetros, consumo al que en la práctica no es difícil aproximarse a poco que seamos cuidadosos. En una conducción rápida, sube fácilmente hasta 7 litros. Aunque el sonido que emiten sus cuatro cilindros no es precisamente embriagador  -más bien todo lo contrario-  es fácil caer en la tentación de sacar el máximo partido al motor.


Comportamiento

Ya comentamos con anterioridad que es bastante cómodo moverse con esta Renault Kangoo. A velocidades normales es como cualquier otra furgoneta de su categoría: conducción algo tosca al principio y bastante balanceo. La dirección es poco comunicativa, algo que ya he noté en su prima mayor, la Nissan Primastar. El cambio tiene una precisión aceptable y la posición de la palanca, integrada en el salpicadero, ayuda mucho a insertar marchas con comodidad y rapidez.


Si tenemos que movernos con rapidez  -algo común entre los conductores de  Furgoneta Blanca™ - , la Kangoo ya no es tan satisfactoria. Como buen vehículo de motor delantero, tiene una fuerte tendencia a subvirar, efecto fácil de corregir, pero es bastante difícil encontrarle el “punto” pues no transmite mucha confianza, especialmente la zaga. Las suspensiones, rebotonas y con un tarado bastante blando, tampoco ayuda en este sentido. Hay que hacerse a ella para sacarle el máximo.


Kangoo en el mercado


A falta de muy poco tiempo para que salga la siguiente Kangoo, la actual se puede adquirir ya desde unos 11.000 €. Si la intención es hacerse con una versión para uso “civil” –denominada Combi- y no comercial, el precio ya pasa de los 12.000, pero estará más equipada, mejor terminada por dentro y no parecerá un clon de las otras 10.000 furgonetas de reparto.

Esperamos poder probar pronto una VW Caddy, rival directo de la Kangoo que en principio promete ser más refinada y agradable que su homónima francesa. Quien fuese repartidor para poder adentrarse en el insondable mundo de las Furgonetas Blancas…



Por último, solo queda agradecer de nuevo a Pepe Campo que nos prestase la Kangoo de su empresa, Limpiezas y Desbroces Liébana.

No hay comentarios :

Publicar un comentario en la entrada